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Policía investiga una red de furtivos con origen en Monóvar

Se abren diligencias después de que la Policía Autonómica interviniera a unos cazadores furtivos de Monóvar tres ejemplares de muflón

El Juzgado número 1 de Instrucción del Palacio de San Vicente del Raspeig ha abierto diligencias de investigación para esclarecer la posible existencia de una red de tráfico de trofeos de reses de caza mayor, con actividad básicamente en la mitad norte de la provincia.

Las pesquisas penales se producen después de la retención de un grupo de supuestos cazadores furtivos que fueron sorprendidos hace unos días por una patrulla de la Policía Autonómica en un control de tráfico en lo alto del puerto de la Carrasqueta.

Fuentes de la Conselleria de Gobernación confirmaron ayer la intervención de los agentes, que realizaban labores de prevención de la delincuencia y hurtos en las zonas rurales.

En el maletero de uno de los vehículos los agentes hallaron tres ejemplares de gran tamaño al ser machos de muflón, uno de los animales más cotizados en la actividad cinegética denominada mayor. Cada pieza pesaba unos 50 kilos.

La Policía Autonómica retuvo a los presuntos cazadores furtivos y dio parte a la central y ésta, a su vez, a la Conselleria de Territorio y Medio Ambiente, que envió al lugar a varios agentes forestales y medioambientales, que se hicieron cargo de los animales. Los cazadores quedaron en libertad.

El caso fue remitido al Juzgado número 1 de San Vicente, que investiga la presunta infracción penal de caza furtiva y también la existencia de una posible conexión con una red de tráfico de trofeos de caza mayor en connivencia con algún tarxidermista del norte de la provincia.

Al parecer, los cazadores identificados son naturales de Monóvar y, según la Conselleria de Justicia, «son conocidos furtivos de la provincia». En la actuación, en la que se requisaron las armas (rifles de alto calibre), así como mochilas con silenciadores y miras telescópicas, también participó una unidad de la Guardia Civil. No es la primera vez que se da la voz de alerta en los últimos meses por parte de propietarios de fincas que han hallado restos de reses, sobre todo ciervos, con la cabeza cortada para aprovechar los cuernos o trofeos.